El Rey Midas: El Hombre Que Convirtió Todo en Oro
El rey Midas de Frigia es uno de los personajes más famosos de la mitología griega, no por su grandeza sino por sus errores. Su historia, en realidad compuesta de dos episodios distintos, es una de las más eficaces advertencias morales de toda la tradición clásica: sobre la codicia que destruye lo que toca, y sobre la vanidad que hace al necio proclamar juicios que no puede sostener.
Introducción
El rey Midas de Frigia es uno de los personajes más famosos de la mitología griega, no por su grandeza sino por sus errores. Su historia, en realidad compuesta de dos episodios distintos, es una de las más eficaces advertencias morales de toda la tradición clásica: sobre la codicia que destruye lo que toca, y sobre la vanidad que hace al necio proclamar juicios que no puede sostener.
La expresión toque de Midas ha entrado en todas las lenguas europeas para describir la capacidad de convertir cualquier empresa en éxito y riqueza. Pero en el mito original, el toque de Midas es exactamente lo contrario: una maldición disfrazada de don, la realización de un deseo que convierte la vida en imposible.
El Don del Toque de Oro
El primer episodio del mito de Midas comienza con un acto de generosidad que tuvo consecuencias inesperadas.
Sileno y la Hospitalidad de Midas
El viejo sátiro Sileno, maestro y compañero del dios Dioniso, se había extraviado borracho en los jardines de Midas. Los campesinos lo encontraron y lo llevaron ante el rey. Midas lo reconoció como compañero del dios del vino y lo trató con gran hospitalidad durante diez días, festejando con él antes de devolverlo a Dioniso.
Dioniso, agradecido, ofreció a Midas cualquier deseo. Midas, sin vacilar, pidió que todo lo que tocara se convirtiera en oro.
La Maldición del Deseo Cumplido
Al principio, Midas estaba encantado. Tocaba una rama y se convertía en oro. Tocaba piedras, flores, columnas, todo se convertía en el metal más precioso. Era el hombre más rico del mundo.
Luego llegó la hora de comer. Midas tomó un trozo de pan y se convirtió en oro. Intentó beber vino y se convirtió en oro. Intentó comer carne y se convirtió en oro. Midas se daba cuenta de que moriría de hambre rodeado de la riqueza más grande imaginable.
Según algunas versiones, su propia hija corrió a abrazarlo y también ella se convirtió en una estatua de oro.
La Liberación
Midas suplicó a Dioniso que le retirara el don. El dios, misericordioso, le ordenó bañarse en el río Pactolo en Frigia. Midas lo hizo y el poder desapareció, depositado en las arenas del río, que desde entonces se decía que contenían pepitas de oro (el Pactolo era famoso en la Antigüedad por sus depósitos aluviales de oro).
Las Orejas de Asno
El segundo episodio del mito de Midas está relacionado con un concurso musical y con la vanidad de un juicio deficiente.
El Concurso entre Apolo y Pan
El dios rústico Pan desafió a Apolo a un concurso musical. Pan tocó su flauta rústica; Apolo respondió con su lira divina. El árbitro, el dios montaña Tmolo, declaró la victoria obvia de Apolo. Pero Midas, que había sido testigo del concurso, discrepó y proclamó que Pan había tocado mejor.
El Castigo de Apolo
Apolo, indignado por tan obtuso juicio artístico, transformó las orejas de Midas en las largas orejas de un asno, juzgando que merecía los oídos apropiados para tan burdo gusto musical.
Midas, avergonzado, ocultó sus orejas bajo un elaborado turbante. Solo su barbero conocía el secreto y lo juró. Pero el secreto le pesaba tanto que finalmente fue a cavar un hoyo en el suelo y susurró: El rey Midas tiene orejas de asno. Luego tapó el hoyo. Pero del hoyo crecieron cañas que, cuando soplaba el viento, susurraban el secreto a todo el que pasaba. El secreto se conoció en todo el reino.
Significado y Legado
Los dos episodios de Midas ilustran diferentes fallos humanos. El primero, la codicia sin reflexión: Midas deseó lo más obvio sin considerar las consecuencias. Es un aviso sobre la diferencia entre lo que deseamos (riqueza) y lo que necesitamos (comida, contacto, amor). El segundo episodio trata sobre la vanidad intelectual: afirmar con seguridad un juicio que no podemos defender, con el resultado de quedar marcados para siempre como necios.
La expresión toque de Midas es uno de los malentendidos más interesantes que un mito ha generado: en el uso popular significa la capacidad de crear riqueza, pero en el original es exactamente la incapacidad de disfrutar de nada por la misma razón.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue el rey Midas?
¿Por qué el toque de Midas era una maldición?
¿Cómo se libró Midas del toque de oro?
¿Por qué le salieron orejas de asno al rey Midas?
¿Por qué todo el mundo supo que Midas tenía orejas de asno?
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